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VIAJE A BRUSELAS

Esta semana he participado junto a otros técnicos y representantes de Grupos de Acción Local de Extremadura, Andalucía y Madrid, en un viaje de trabajo a la ciudad belga de Bruselas. Lo hemos hecho en el marco del proyecto de cooperación denominado Red ICC en el que participa la Asociación APRODERVI para la que trabajo.

El objetivo del viaje era conocer algo más sobre el futuro de los programas de desarrollo rural en España que se van a ejecutar entre los años 2014-2020 y profundizar en el conocimiento de las ayudas y programas europeos que puedan abordar la cooperación con Iberoamérica, uno de las prioridades de la Red ICC y en mi opinión una excelente oportunidad para los GAL españoles, especialmente por el idioma común. Ni que decir tiene la oportunidad que se brinda a la comarca de Las Villuercas Ibores Jara, donde Guadalupe representa uno de los iconos de la Hispanidad de renombre internacional, y el vínculo entre España y América.

Con respecto a los programas de desarrollo rural y el enfoque LEADER todo parece indicar que habrá menos recursos, lo que supone que también habrá menos Grupos de Acción Local y que el papel de estos va a ser más la dinamización territorial que la gestión directa de los pagos a promotores, siguiendo un poco el modelo del desarrollo rural catalán. Obviamente es pronto y aún hay mucho que negociar, pero quienes tienen la responsabilidad técnica en Bruselas sobre estos asuntos ya nos anticipan el camino que a buen seguro adopte este asunto.

Con respecto a otras percepciones, creo sinceramente que estamos muy cerca de Europa y a la vez muy lejos. Se hace necesario conocer en profundidad las entidades e instituciones europeas, su funcionamiento y su regulación, además de disponer de embajadores temáticos que sirvan de catalizadores de las iniciativas que surgen en los territorios, que son muchas.

En Europa siguen existiendo muchos recursos para nuestro país y debemos aprovecharlos para seguir creciendo. Para ello se hace necesario disponer de estructuras técnicas y de canales de comunicación internos que nos ayuden a acortar esas distancias entre los centros de decisión y los de ejecución. Además de esto, el conocimiento del inglés resulta fundamental para poder comunicarse con eficacia y eficiencia.

Bruselas existe y debe ser una visita obligada para quienes deseen poner en marcha proyectos locales que casi siempre carecen del apoyo económico necesario. Estoy convencido que todas las ideas son factibles y sólo es cuestión de buscar el camino adecuado, además de acudir a las personas adecuadas.

Espero y deseo que no sea la última visita a esta ciudad y a alguna de las instituciones de la Unión Europea.